Hasta el centro de la tierra anduve, sin padre ni padre, ni hermano ni hermana.
Sola, triste y sin esperanza.
La batalla la estába ganando el miedo y la desesperación... ¡¡¡necesitaba beber!!!, pero con un abrazo me bastaba.
Mas no había nadie, ni padre, ni madre, ni hermano ni hermana.
Caí al suelo de rodillas, ya no tenía fuerzas, y grité: ¡¡¡¿ALQUIEN ME PUEDE DAR DE BEBER?!!!. De repente me envolvió un delicado aroma de rosas. Y comencé a sonreir, la tristeza se iba desvaneciendo según se hacía mas fuerte esa fragancia.
Ya no estába sedienta. Cerré mis ojos, y escuché una dulce voz que me susurraba: " TU ORACIÓN SE HA ELEVADO A MI COMO OLOR FRAGANTE", y respondí: "Gracias Padre por no abandonarme".
Mar
LA HUELLA
Una noche un hombre soñó que
paseaba por la playa con nuestro Señor.
En el cielo aparecieron escenas
de su vida con dos series de huellas
en la arena:
una de él y la otra del Señor.
Al aparecer la última escena delante
de él, tornó su mirada hacia atrás
y notó que muchas veces en el
camino de su vida sólo había una
serie de huellas en sus momentos
más tristes y deprimidos.
Esto le molestaba tanto que preguntó:
"Señor, me dijiste que una vez que
decidiera seguirte caminarías conmigo
toda la distancia, pero he notado que
en los momentos más difíciles de mi vida sólo hay una serie de huellas.
No comprendo por qué cuando más
te necesitaba tú me dejabas sólo".
El Señor le contestó:
"Hijo mío, te amo y nunca te
he abandonado. En tus momentos de prueba y
sufrimiento, cuando tú sólo ves
una serie de huellas, era entonces
que yo te llevaba en mis brazos."
ANÓNIMO


0 comentarios:
Publicar un comentario